BRAINS NURSERY SCHOOLS
La Moraleja, Alcobendas

Proyecto y Dirección de obra. Localización: Calle de la Salvia 44/46 La Moraleja , Alcobendas, Sup .Constr.: 2.500 m²

CONCEPTO BRAINS

El Brains Nursery School, obra del arquitecto Julián Vegas Bodelón, es la historia de una pasión por construir un mundo interior desbordante en emociones, aprendizaje heurístico y empatía con la arquitectura.

La propiedad propuso el reto de encontrar un desarrollo donde la forma y la función generasen una plasticidad neuronal tal, que permitiera al cerebro adaptarse a los diferentes espacios sin tener conciencia de ello, simplemente ocurriendo, casi como un juego, como aprendiendo algo nuevo con cada nuevo espacio, con cada nuevo sentimiento. El fin estaba claro: ofrecer al niño la posibilidad de ser él mismo, en cada espacio y en cada momento, mediante un entorno que le aporte y genere preguntas a través de las cuales los niños y niñas construyan su propio aprendizaje.

Esta búsqueda, a veces nos ha llevado a tomar caminos arriesgados, que quizás sean cuestionados, pero siempre creemos en nuestras decisiones y las llevamos hasta la conclusión de una arquitectura más humana, con espacios adecuados a una educación holística.

Partiendo desde dentro hacia fuera, vamos descubriendo los diferentes elementos que formarían un Todo muy superior a las partes: Luz, dimensión, altura, visión y color, entre otros. Sin embargo, cuando llegamos a tener todos estos elementos perfectamente bien encajados, es cuando decidimos que el orden de los factores no debe alterar el producto. Es en ese preciso instante, cuando decidimos abrir todos los espacios, sin límites, dejando libertad a las ideas. Hemos creado aulas variables según las diferentes horas del día, con una única premisa: el espacio es a escala de los niños y niñas, deben percibirlo como un vientre materno, donde los sonidos, luces, sombras, alimentos y temperatura confluyen en un amplio sentido protector.

Para la selección de materiales nos basamos en principios de sostenibilidad, funcionalidad y mantenimiento, aportando calor desde el suelo, lugar favorito de cualquier niño. Un lugar importante lo ocupan las paredes para la exposición de sus “pequeñas grandes obras”, pues la arquitectura es parte de las personas y no puede existir sin estas.

Factor esencial ha sido el estudio de colores en el suelo, de forma tal que con su reflejo aporten diferentes juegos y reflejos en paramentos verticales opacos y transparencias indefinidas sobre los tabiques móviles de cristal, repletos de dibujos y cuadros más o menos abstractos diseñados por sus pequeños creadores.

La arquitectura crea espacios de reflexión que evocan y transmiten sentimientos diferentes a cada niño. Todos pueden estar mirando hacia la gran Plaza Central, pero cada uno la verá con diferentes ojos y cada día esa plaza será diferente. Gracias a la unión dentro-fuera, tan solo interrumpida por la finura de un gran ventanal, podemos disfrutar del jardín desde cualquier aula interior, escuchar las hojas de los árboles o las gotas al llover rebotar sobre la barandilla.

Para el exterior, el equilibrio entre las partes se busca a través de una piel unificadora. Varios edificios previamente construidos en momentos diferentes y con distintos usos fueron dotados y armonizados en un orden inclusivo. Esta piel directamente se convierte en fachada protectora de sol y en filtro de luz hacia los 2 patios interiores, uno destinado a huerto para los niños y el otro de acceso a la piscina cubierta y gimnasio. La fachada es aprovechada para generar un mural organicista vertical, de color cambiante con la luz, sobre el nuevo “Edificio Qbic”.

Estamos pues hablando de un conjunto de usos bien diferenciados, bajo un mismo común denominador: la piel de aluminio perforado como teselas o trencadis y la cinta blanca que recorre atando todas las cornisas. El conjunto se encuentra rodeado de zonas deportivas, jardines y aparcamiento pensado para los usuarios del resto del conjunto.

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